Cuando la luz del día se va apagando, surge la luz plateada de la luna y con ella la necesidad del sueño.La larga noche esconde sus secretos, de personas en soledad que rascan horas del día para seguir viviendo, escribiendo o pintando o pensando o planeando o durmiendo con los ojos abiertos y mientras, en el silencio y oscuridad de la noche la ciudad duerme.
De entre los pintores que admiro hay uno de ellos que considero único para captar esos momentos de personas en la noche, con sus historias, su atmósfera, su soledad....EDWARD HOPPER en su obra “Night Hawks” (Halcones de la noche) nos muestra un café en la noche, con personas inmersas en su soledad, en sus pensamientos. Se puede observar en sus cuadros que la figuras casi nunca aparecen conversando, suelen aparecer solas y si aparecen acompañadas no tienen relación entre ellas.Maestro en el juego de luces y sombras, esmerado en la composición geométrica del lienzo, capaz de expresar, con un tratamiento cinematográfico de las escenas, una atmósfera de aislamiento total y de soledad en ocasiones sobrecogedora; todo ello hace que en su obra haya una poesía misteriosa, casi surrealista, que va más allá de la banalidad de las escenas de la vida diaria.
El pintor estadounidense logró plasmar en su arte esa sensibilidad particular del siglo XX en Estados Unidos, que se caracteriza por el aislamiento, la soledad y la melancolía, su obra no cabe duda marcó un hito en la historia del realismo americano.
Su obra es muy personal y reconocible. Inmerso en una época de abstractismo, Hopper siempre fue fiel al realismo y con su estilo influyo mucho en la vuelta al arte figurativo e incluso se considera fue precursor del arte pop.
HOPPER “engancha” y crea la adicción a lo real, a lo cotidiano, con ese ambiente neoyorquino, con sus historias, escenas, momentos, es capaz de traspasar el lienzo y hacer que empatices con su obra, que quieras estar dentro de ella.




