
He tenido personas a mi lado que necesitaban encontrar una respuesta favorable, para poder salir del bache o incluso para poder sanar.
He tenido la suerte de conocer a una personita que desde su venida al mundo luchó sin cesar, aferrándose a la vida, rodeado de miradas impotentes que no podían ayudar.
Este poema fue escrito para él que encontró la salida y nos enseñó que hay que seguir luchando en la vida día a día, sin perder la sonrisa y valorando lo que merece la pena para continuar.
Tu precipitada llegada fue el principio de todo,
pequeño, suave y frágil,
tus manos y pies eran miniaturas perfectas,
tu ávida boca reclamaba la vida, gota a gota.
Apenas abiertos tus ojitos
descubrían algunos borrosos rostros,
y luces y sonidos invadían
tu protegido mundo.
Cada día que transcurría,
era una victoria lograda,
y así te sorprendía la mañana
aguardando una anhelada caricia.
Una voz, suave y amigable
susurrándote al oído,
era capaz de despertar en ti
seguridad y calma.
Pequeño campeón,
fuiste una bendición en nuestras vidas,
un milagro del presente
y la esperanza del futuro.
Emilio, eres un tesoro único.
BUSCANDO UNA SALIDA (vendido)
Óleo sobre lienzo
40 x 40 cm