Recuerdo....
Y me besó.
Abro los ojos,
Te veo.....
Y te comería a besos.
El beso,
Fórmula mágica para romper un hechizo
de sueño eterno,
lo aprendí con 6 años......
La Bella Durmiente.
Besos silenciosos, ruidosos, los esperados, los deseados, los robados, los primeros, los de despedidas, los que traicionan, los que concilian, los que te tranquilizan, aquellos que no diste y los que darías y los que darás.
Todos los besos tienen historias...
Todos los besos tienen poemas,
Todos los besos.....
Muchos han sido los besos que han sido captados por fotógrafos, escultores, cineastas y pintores, quizás uno de los más conocidos sea “El beso” de Gustav Klimt, obra perteneciente a su etapa dorada, periodo de gran éxito comercial y progresivo acercamiento de la crítica.

“El beso”, ornamentado con pan de oro, tiene
también riqueza pictórica, suntuosa decoración y elementos ornamentales de
vivos colores, como podemos apreciar en este cuadro y en muchas de sus obras;
en algunas de ellas también muestra formas fálicas encubiertas que indican el
carácter de los dibujos en que se inspiran, su estilo y temas recurrentes como
la mujer hace que resulte lógico que el artista representase muchas de las
facetas del carácter femenino.
Klimt
no obstante, nunca destacó por su carácter teórico. No escribió apenas nada
sobre su visión artística o sus métodos. Del mismo modo, nunca llevó un diario,
y su correspondencia se limita a algunas postales enviadas a la que dicen fue
representada en ”El Beso”, Emilie Flöge.
El
carácter innovador de su plástica, anticipan el valor expresivo de la línea que
caracterizará el expresionismo posterior, composiciones en las que utiliza a
veces extraños puntos de vista, planos verticales y cortes atípicos.
Gran
valor el que le da Gustav Klimt a “su beso” rodeándolo de pan de oro, de
sensualidad, de amor y entrega, un beso que hizo historia…..
avivad vuestras historias
y nunca dejéis de besar……
Y ME BESÓ...
Obra cuyo destino fue Argentina.....
Envío desde aquí UN BESO a su anómin@ propietari@.