MIS OBRAS

jueves, 1 de octubre de 2009

UNA HISTORIA QUE CONTAR

Todos tenemos una historia que contar...las hay divertidas, anecdóticas, misteriosas, de amor, tristes...lo importante es tener historias y poderlas contar, lo ideal es tener a quien contarlas y ser escuchado y lo mas enriquecedor es tener un patrimonio histórico...para ello hay que tener mucha vida y de muy alta calidad.

A veces un cuadro cuenta una historia, y a veces todos los cuadros de un pintor cuentan una historia.

Jack Vettriano, uno de mis pintores favoritos, tiene la peculiaridad de contar una historia en cada una de sus obras, sus cuentos, sus narraciones son sensacionales y su pintura tiene un “algo especial”, no puedes dejar de observarla...


Versión
“The singing Butler”
Jack Vettriano
Óleo sobre lienzo
65 X 50 cm


“Se enamoraron en un día de campo. Caminaron largamente por las vías de un tren y sin darse cuenta se cogieron de la mano como dos colegiales. Ella está casada con el gerente general de un importante banco de alcance internacional y él aunque es soltero su país lo manda como diplomático a una pequeña ciudad de Europa del este que se recupera de varias guerra.
El banquero sospecha algo de su mujer y le pone a un detective para que la siga y el avión del diplomático espera en el aeropuerto. Él la cita una última vez porque necesita verla. Se encuentran en una playa desierta de colores en un día de fuerte viento que amenaza con lluvia. El abrazo se va convirtiendo en baile y la música en únicamente el fuerte viento que los ensordece. Ambos están seguros que no volverán a verse pero ninguno se entristece demasiado.”

Todos tenemos una historia que nos gusta recordar... las historias de nuestra infancia, se recuerdan con nostalgia y con cariño, van ligadas a lazos emocionales y aunque pase el tiempo sabes que nunca las vas a olvidar.

Os presento mi nueva obra: UNA HISTORIA QUE CONTAR

(óleo sobre lienzo, 97 x 130 cm)



La luz entraba suave y tímidamente en la habitación y los pocos rayos de sol que había en las tardes heladas del invierno, se colaban a través de la gran ventana que daba a la calle.
Ella solía jugar con su cajita de música y aunque siempre sonaba la misma canción la oía de fondo, porque lo que más le gustaba hacer cada tarde era observar como su madre cosía con largas hebras de hilos de colores...Eran momentos para las dos, compartían el tiempo, las miradas, las risas y sonrisas..., eran días felices.

5 comentarios:

Roberto Marín dijo...

Pero, Pilar, en ambos relatos me quedé con las ganas de seguir leyendo, y con tu cuadro pasa lo mismo podríamos ver más, no estaría mal seguir con el relato y con las pinturas no? Muy bueno lo tuyo. Roberto

CRISTINA dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
M.Eugenia dijo...

Alucinada... me dejas sin palabras, así que tendré que empezar a pensar en colores. Muy buenos las dos historias.
Saludos

CRISTINA dijo...

Realmente bonito este post, Pilar. Muy bonito y muy sentido.

Estoy de acuerdo con el comentario anterior en que "muy bueno lo tuyo". Pero en cambio, al contrario que Roberto, yo no quiero que siga el relato. Prefiero dejarlo ahí, como si fuera posible..."eran días felices"...

Muchos besos.

PILAR dijo...

Roberto, tengo mas cuadros y mas historias, poco a poco para no cansar al visitante...Gracias, como siempre amigo.

M.Eugenia!!! ya por aquí!!! me alegro que decidas pensar en colores, estoy segura que harás buena elección de ellos.

Cristina, me alegro te guste mi relato, son recuerdos muy intimistas y cuesta mucho pintarlos y escribirlos.

Besos y gracias por estar ahí chicos...